Durante estos tiempos difíciles y desafiantes generados por el confinamiento forzoso por la alerta sanitaria del coronavirus, cobra especial relevancia la docencia online para los alumnos de Primaria, Secundaria y Bachillerato.

Para guiar esta experiencia inédita, se han señalado varios principios prácticos:

a) Tener en cuenta la diversidad de circunstancia del alumnado: Los estudiantes de bajos ingresos pueden no tener los dispositivos adecuados o la suficiente velocidad de Internet en casa para seguir para los cursos online. Por otra parte, para los estudiantes que tenían dificultades académicas, la transición al aprendizaje online puede ser especialmente perjudicial y comprometer sus resultados.

b) Mantener un contacto estrecho con los estudiantes: Las preocupaciones académicas, emocionales y económicas son importantes y deben de considerarse a la hora de diseñar cronogramas, actividades formativas y procesos de evaluación. Los alumnos posiblemente tengan que afrontar pérdidas, conmoción, aislamiento y situaciones familiares difíciles que influirán en su rendimiento. https://blog.oup.com/2020/04/eight-rules-for-teaching-during-covid-19/

c) Crear redes de colaboración: Ninguna institución de enseñanza está sola ante la pandemia, lo que representa una oportunidad única para aprender unas de otras en tiempo real y crear alianzas estratégicas para compartir buenas prácticas y experiencias de docencia online y coordinar iniciativas comunes.

d) Actuar con perspectiva: El enfoque inmediato será, por supuesto, asegurar la continuidad de la docencia con los estándares más altos de calidad posibles, pero es importante también la planificación a largo plazo para la asegurar la continuidad del proceso si se alarga en el tiempo y la vuelta paulatina a la normalidad. Para ello es imprescindible una adecuada planificación ante diferentes resultados epidemiológicos y sus implicaciones para la enseñanza, el personal docente y de administración y las infraestructuras. Los centros nerviosos pueden actuar como un catalizador para la planificación a largo plazo al conducir ejercicios de planificación de escenarios con líderes de alto nivel y alentar a los flujos de trabajo a planificar qué decisiones deben tomarse en los próximos 15 días, 30 días, 60 días y 90 días.

e) En segundo lugar, debe haber una manera de reflexionar sobre cómo la crisis COVID-19 podría y debería cambiar la forma en que operan las universidades en el futuro.

La palabra crisis en japonés está compuesta por los caracteres que representan los conceptos “peligro” y “oportunidad”. Una crisis puede brindar una oportunidad única para reevaluar los procesos de aprendizaje desarrollados hasta la fecha, aprovechando las oportunidades que brindan las nuevas tecnologías de la información y comunicación, elevando las aspiraciones de la enseñanza, y generando valores que enriquezcan la vida de las personas.